imagen DONDE HAY AGRAVIOS NO HAY CELOS

Desde su Burgos natal, una vez terminada su participación como soldados en las campañas de Flandes, don Juan de Alvarado, de cuna noble pero pobre, y su fiel criado Sancho, hombre despierto y pícaro, un busca vidas curtido en mil batalla, llegan a Madrid; don Juan de Alvarado contento y enamorado de un retrato que le ha enviado doña Inés de Rojas, hermosa y rica, hasta que, a las puertas de la casa en la que ésta vive con su padre, don Fernando, las sospechas comienzan a hacer acto de presencia. Al don Juan enamorado le asaltan las dudas y los terribles celos, comenzando aquí una batalla entre amor y celos, agravios y desagravios, honor y engaños, pasión y silencios.

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