imagen CALÍGULA

Una de las grandes piezas dramáticas de la historia del teatro. Una obra dentro de una obra de teatro. Calígula persigue una demostración dramática y mortal de una simple realidad: que la gente muere y es feliz. No es una obra política preocupada por los peligros de la política extrema ni es una condena de la dictadura. Es una pieza sobre la filosofía del absurdo. Para Camus, Premio Nobel de Literatura 1957, este absurdo se experimenta como parte de la condición humana: en lugar de una realización lentamente progresiva, el absurdo estalla. Calígula no es sólo un tirano asesino. Tampoco es simplemente un dictador loco. Seguro que es asesino y bastante insano, pero hay claridad en su método. Calígula quiere sostener la luna en sus manos. La desesperanza de Calígula es hija de un tiempo y un pensamiento concreto: el mundo en ruinas que dejó la Segunda Guerra Mundial y el existencialismo filosófico. En cierta forma, tiene mucho que ver con Hamlet. Ambos son personajes insondables, insatisfechos que nos interpelan sobre el sentido de nuestra vida.

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